CRÓNICO NO SIGNIFICA PARA SIEMPRE

¡Hola! Soy

Acompaño a personas con dolencias “crónicas” a recuperar su estado óptimo de salud, reconectando con lo que nuestros genes esperan, desde un enfoque evolutivo.

Empecé a acarrear problemas de salud serios a los 25 años
(verano del 2003) hasta casi los 40…

Todo empezó con un episodio muy brusco de vértigos que me dejó inmovilizado en la cama durante unas horas, y con el diagnóstico por parte del otorrino de Neuritis Vestibular.

Una vez pasada la fase aguda comenzaron a instaurarse los primeros síntomas que perdurarían durante años…

El primero fue la obnubilación (mente nublada), muy seguido por la FATIGA. Un cansancio extremo que tuve que soportar 24h al día, 365 días al año, durante más de una década.

Durante los años posteriores, mis síntomas fueron analizados por decenas de especialistas, la mayor parte por médicos con una visión muy reduccionista de la salud (la misma que tenía yo en aquel entonces).

Cualquier recomendación, creyera o no, merecía ser tenida en cuenta a fin de buscar una solución a esa situación tan claustrofóbica.

A menudo salía con una receta entre manos a pesar de que ninguno de ellos tenía una respuesta clara a mi malestar. Pasaban los años y los síntomas no sólo no mejoraban, sino que se iban agravando, e iban apareciendo otros más potentes como la ANSIEDAD y la DEPRESIÓN.

Finalmente fui diagnosticado de DEPRESIÓN MAYOR por una Psiquiatra. Nunca se preguntó POR QUÉ había llegado a ese estado, «es endógeno» decía …

Ella sería la última doctora que visitaría con una visión fragmentada de la salud.

Cada vez más medicado, esta señora llegó a convencerme de que mi depresión sería crónica y de por vida, y sólo existía una solución para seguir adelante: los psicofármacos…

Así estuve sobreviviendo durante muchos años, aunque yo sabía que no era normal depender de sustancias químicas durante toda mi vida. ¡Nadie nace con falta de algún medicamento!

Intenté retirar la medicación en un par de ocasiones; allí fui consciente de que dependía de una droga muy potente. Era desesperante. No estaba bien ni con medicación ni sin ella, pero me había vuelto un drogadicto de los antidepresivos. 

En alguna ocasión, cuando no disponía de ellos, pensé en buscar la manera menos dolorosa de acabar con todo. No con el objetivo principal de morir (soy un enamorado de la vida) sino de dejar de sufrir de manera constante. 

También, en los últimos años, eran muchos los días que deseaba que algún médico me detectara un tumor maligno, y poder entender así todo aquel malestar y dejar de justificarme ante los escépticos que te condenan a ser un hipocondríaco sólo con la mirada.

La EMPATÍA brilla por su ausencia en procesos crónicos invisibles al ojo humano.

LA GENÉTICA PREDISPONE PERO NO DETERMINA

01/ PRIMER PUNTO DE INFLEXIÓN

Pasados ​​10 años de penumbra y en un esfuerzo de querer seguir adelante con mi vida a pesar de todos mis síntomas incapacitantes, me fuí a París para cambiar de aires y seguir con mi filosofía de vida; la aventura de vivir viajando. Era mi última esperanza.

Aún no era consciente que para curarme tenía que parar; era joven y no quería perder más tiempo.

Allí, un buen amigo me recomendó hacerme un Test de Intolerancias alimentarias. Los resultados no fueron la solución a mis problemas, pero me marcaron el inicio de una nueva vía esperanzadora a la que seguir. Las intolerancias encontradas me hicieron tomar conciencia de la importancia que tiene la alimentación en la salud. Paralelamente me diagnosticaron de CANDIDIASIS INTESTINAL. 

Decidí volver a Barcelona para ser tratado con una especialista, a pesar de la enésima frustración de dejar un proyecto como París. Lo más importante era volver a vivir de nuevo, si cabía la más mínima opción; todo lo demás quedaba en un segundo plano.

Se añadieron a los síntomas ya descritos TRASTORNOS COGNITIVOS severos, producidos por la sobre-medicación, pero sobre todo por el ESTRÉS mantenido en el tiempo; fuí diagnosticado, en ese momento, de FATIGA ADRENAL. 

El tratamiento propuesto por la especialista en candidiasis no dió los frutos esperados; al contrario, la restricción alimentaria me generó aún más ansiedad.

Pero, a la vez, me abrió otra vía que fue determinante para el camino de mi recuperación. Fue cuando descubrí la Psiconeuroinmunología (PNI).

NUNCA ES TARDE PORQUE SIEMPRE ES AHORA

DIAGNÓSTICO

FATIGA CRÓNICA causada por un gasto energético excesivo de mi Sistema Inmunitario, al intentar resolver una INFLAMACIÓN causada por malos hábitos permanentes, dejando a mi cerebro desprovisto de tal Energía.

CRÓNICO NO SIGNIFICA QUE SEA PARA SIEMPRE, SINO DE LARGA DURACIÓN.

¿Quieres empezar este camino conmigo?

¡Te acompaño!